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    [Martín Chirino]
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Durante su estancia en Cuenca cuando se integró en el grupo El Paso le llamaban el 'chalao' -porque hacía esculturas con hierro-. Pero la crítica que más le ha complacido es que lo consideraran como 'un hombre de tremenda naturalidad'. Esa 'naturalidad' que nos transmite a través de sus espirales armónicas sumidas al viento, el despegue de éstas con los aeróvoros, las alusiones a su cultura aborigen con los afrocanes, el nacimiento del ser de la naturaleza con sus raíces... Su vida es un canto a la soledad, un universo de preocupación e identidad que surge de la reflexión y el trabajo diario, que realiza aún a sus 75 años, en su taller de Morata de Tajuña en Madrid.

Pregunta: Como buen canario que se considera, adquirió de la cultura guanche la espiral como símbolo de su producción. ¿Lo hizo quizás por el aislamiento que muchos le han atribuido a Canarias y a sus artistas, le ha servido para estimular el concepto isleño en el arte o le ha restado fuerza?
Respuesta: Los parámetros del arte son universales. Tanto yo como Manolo Millares investigamos nuestras raíces para enterarnos de nuestros fundamentos, para tener unos conocimientos de dónde estábamos y de dónde éramos. Pero lo que nos sucedió cuando tuvimos que salir por el mundo intentando buscar el espacio que queríamos conquistar y que nos pertenecía, es que nos dimos cuenta de que realmente siempre se va desde el origen hasta el universo. Hacer arte no es sólo tener sensibilidad, sino tener un conocimiento del mundo en que te instalas, al mundo que tienes que acceder. No es un planteamiento puro y exclusivamente estético, sino que concurren muchas otras ideas y circunstancias que tienes que estar consciente de que existen.

P: ¿Continúa poniendo el mismo énfasis en la tricontinentalidad del archipiélago y en el diálogo entre identidad y universalidad?
R: Para mí significa una reivindicación del origen en un lugar determinado porque evidentemente no es lo mismo ser de Canarias -Canarias con dos fronteras como la de África y Latinoamérica- que ser de Ciudad Real, donde la idiosincrasia es de otra manera. Nosotros estuvimos siempre en un lugar de paso, en la conjunción de continentes, donde la cultura se entiende y se desarrolla desde otros parámetros.

P: Tras su etapa en el grupo El Paso se embarcó a las Américas. ¿Fue éste un motivo para avanzar o una huida?
R: Yo me fui a América, no a descubrir las Américas sino arrastrado por el posible éxito o la posible presencia de mis obras en los mercados. Pero no fue un rechazo, honestamente fue una necesidad de crecer, de marcharte. Además era la obra la que te llevaba. El Paso desarrolló un tipo de actividad y cumplió un papel fundamental en lo que fue engranar a España de nuevo al carro de la historia, después del millón de muertos y el exilio de las grandes cabezas de este país. España era 'la tierra baldía' y nosotros aparecíamos como una primera generación de gente que se quedó en el país, que no tenía aparentemente 'padres reconocidos'.

P: La tradición del hierro y del acero cortén como materiales propios de su escultura, ¿emanan de la influencia que han podido tener en su obra Julio González y Henry Moore o es a partir de su entrada en el grupo El Paso?
R: No me viene con naturalidad sino que la busco y la encuentro. Al terminar en la Escuela de Bellas Artes me planteo trabajar y de pronto descubro un tremendo atractivo en la reja española, en la forja que hacía Julio González. Yo siempre lo he reclamado como uno de los maestros, no en cuanto a lo que ideó, sino en cuanto a lo que recaba y coloca en la historia para que luego lo podamos utilizar. Henry Moore es el concepto de la modernidad, como Brancusi, como todos los grandes maestros son los elementos fundamentales de la historia del siglo XX. Los artistas tienen mucho pudor o prejuicios al reclamar un origen de los maestros que le anteceden, yo creo que es un error. En esta situación finisecular te das cuenta que lo que tenemos que hacer es saber que es muy positivo estar encastrado en el proceso histórico.

P: Según unas declaraciones que realizó durante un taller de la Fundación Marcelino Botín, ¿cree que se podría llegar a crear un grupo como El Paso, teniendo en cuenta la ausencia de movimientos artísticos que existen en la actualidad?
R: Vivimos en un mundo más individualista, vosotros como generación sois el producto de otra circunstancia, no tenéis la necesidad tribal que nosotros teníamos, aquello era un esquema de supervivencia. El individualismo está más exacerbado dentro de todo el proceso de la globalización. El neoliberalismo banaliza las ideas en función del control que debe tener una sociedad eminentemente pragmática. Ésta es la que propone la controversia, que no es lo más adecuado si no es una controversia dirigida. El asamblearismo no existe, nosotros éramos asamblearios por naturaleza porque nos defendíamos contra alguien, pero hoy sabéis que tenéis que defenderos pero no sabéis de quién.

P: Con respecto al Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y con motivo de la celebración del décimo aniversario de los centros contemporáneos, ¿cree que su centro ha jugado un papel como agente activo de las manifestaciones artísticas?
R:
En este país el CAAM se ha convertido en una de las piezas fundamentales para entender lo que ha sido la evolución cultural de estas dos últimas décadas. A nivel internacional, tiene una presencia real y dialoga con mucha naturalidad con los grandes museos del mundo. Muchos de los debates ideológicos de la última década se han llevado de manera viva en el CAAM. Ese es el mérito de este centro: que está vivo, que está bien relacionado y que tiene la posibilidad de ser un agente que dialoga en primera línea. Y esto para España es un cambio radical.

P: ¿Habrá algún día una Casa Museo o Museo Chirino?
R: Cada artista es un museo, cada artista es una fundación. Nunca me lo he planteado porque creo que todas esas iniciativas van al fracaso. La gente incluso en Las Palmas ha llegado a decir el CAAM de Martín Chirino, algún día será así pero porque es mi creación.

P: Gracias a su página web está conociendo el paradero de muchas de sus obras. ¿Confía en las nuevas tecnologías para el desarrollo del arte?

R: Sí, es maravilloso. Me llama gente de Australia, Nueva Zelanda, Argentina... para hablarme de mis obras, y mi página la visita un montón de gente. No me lo planteo si confío o no, sino que es el mundo con el que tengo que contender día a día y en el que tengo que vivir inmerso.

P: Se está hablado de un catálogo razonado de toda su producción,...
R: Estamos estudiando este proyecto, ya que sería muy interesante porque en nuestro país la ausencia de infraestructura ha sido demencial y escasean iniciativas como ésta que evitarían la confusión en los artistas. Ahora, afortunadamente, con la presencia de los museos se empiezan a hacer revisiones de artistas muy bien elaboradas, y podemos empezar a catalogar y colocar las obras en la dimensión que se merecen. Tener un catálogo razonado creo que es la ilusión de cada artista de este mundo.

P: En cuanto a sus dibujos, ¿tienen una mayor presencia en sus últimas exposiciones?

R: Yo creo que los dibujos tuvieron mucha presencia siempre porque para mí es fundamental, yo nunca empiezo una obra sin dibujar. En la medida que voy forjando voy dibujando, es una herramienta de trabajo. Son como las esculturas, están muy metidos en el proceso.

P: ¿Ha pensado alguna vez en dedicarle una escultura a la Playa de las Canteras de Las Palmas, donde nació?
R:
No nunca, lo que sí es verdad es que los aeróvoros son una inspiración dramática de mi horizonte. Veía el mar y lo distorsionaba, los aeróvoros son ese horizonte que tanto me llegó a martirizar durante mucho tiempo, pero a la vez era como una obsesión traspasarlo. Tu miras el horizonte y ves los dos azules, el del cielo y el del mar que casi se juntan y no sabes donde acaban y por último se meten en un cielo muy transparente, y ahí siempre estaban las gaviotas que parecía que lo picoteaban.

P: ¿Con qué sueña Martín Chirino?
R: Los artistas siempre soñamos con lo mismo, soñamos con el éxito, es una obsesión.

P: ¿Qué es para usted el éxito?
R: El éxito es sobrevivir.

P: ¿Sobrevivir como hombre o como artista?

R: Sobrevivir como hombre. Un artista es una complejidad de cosas, un artista si no es un hombre vivo, si no está inmerso en su historia y en todo lo que le acontece, no es nada. El ser artista es un tópico del siglo XIX y XX que no existe, el artista es la prolongación del hombre.

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