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Cada material
tiene su luz, su música,
su temperamento. El alabastro es uno de los que más han
sorprendido a Chillida, por su capacidad de reflejar la luz. Con
él ha realizado piezas muy luminosas, casi traslúcidas,
como ésta, en las que la luz blanca circula por los espacios
creados en el interior de la piedra. Una persona no experta podría
confundir fácilmente el alabastro con el mármol,
pero éste es un material extremadamente frío y nada
traslúcido. Chillida realizó muy pocas obras en
mármol, ya que nunca le llegó a gustar.
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