Una de las adquisiciones más curiosas fue la recuperación del Homenaje a Fleming original, en piedra. El Ayuntamiento de San Sebastián la compró en 1955 para instalarla en una plaza del barrio de Jaialai. Durante unas obras de remodelación de la plaza fue arrojada a una escombrera, donde un vecino de Martutene la vió y se la llevó a su casa. Tiempo después y sin rastro de la pieza, el Ayuntamiento donostiarra encargó otro Homenaje a Fleming al artista, que hoy está en el Paseo de la Concha. La noticia de la desaparición de la obra original llegó a los medios y la persona que la tenía en su casa llamó a la familia Chillida. "Señor Chillida, yo sé donde está su escultura, la tengo en mi jardín".








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