|
Todas las
etapas del
artista están representadas en Chillida-Leku. Desde
sus comienzos figurativos en París, a finales de los 40,
su rápido paso a la abstracción a través
del hierro en los cincuenta; sus alabastros, granitos, hormigones
y aceros, la búsqueda de la comunión perfecta entre
naturaleza y arte de sus esculturas públicas. Las lurras,
de terracota, y las gravitaciones, en fieltro y en papel, son
resultado de una búsqueda infatigable de nuevas formas
de introducir el espacio en diferentes materiales. De todos ellos
sólo falta uno en Chillida-Leku: la madera. "Es una
pena, en madera hizo sólo cinco obras de las que no tenemos
ninguna aquí", lamenta su hijo Luis.
|