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Esteban Vicente. Un maestro que
buscaba la pintura.
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P. A. E.
Pintor del color, pintor de la luz
(Turégano, Segovia, 1903-Nueva York, 2001). Murió
el pasado 10 de enero, diez días antes de cumplir
98 años. Casi un siglo dedicado a una pintura
que le ayudaba a vivir, que le enseñaba a vivir.
Se fue sin hacer ruido, como en vida, sin levantar gran
estruendo. Hablamos de uno de los últimos grandes
pintores españoles de la vanguardia. Hablamos
de Esteban Vicente, un personaje inquieto, conmovedor
por sus acciones, por sus creaciones, muy ligadas al
expresionismo abstracto, a la famosa "Escuela de
Nueva York". También a la 'Ecole de Paris',
donde pasó parte de su juventud, antes de reciclarse
en América. Siendo muy joven, con 18 años,
ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San
Fernando. Ésta es una época donde coincide
con excelsos personajes de la cultura española
de principios del siglo XX: Federico García Lorca,
Rafael Alberti, Luis Buñuel, Francisco Bores
o Juan Ramón Jiménez, entre otros. Pero
las circunstancias políticas del momento -asentamiento
de la Segunda República, primero; la Guerra Civil,
después- le llevan a Nueva York, donde alcanza
la ciudadanía norteamericana en 1940. A partir
de este momento comienza su conversión hacia
lo abstracto. Una pintura que, al igual que la de Jackson
Pollock, Willem de Kooning, Mark Rothko, Franz Kline
y Bernett Newman, se reúne en una exposición
catalogada como la antesala a la presentación
del expresionismo abstracto en Nueva York. Fue llamada
'Talents 50' y estuvo comisariada por Saphiro y Clement
Greenberg. En España tardó en llegarle
el reconocimiento general de la crítica. Su "descubrimiento"
cae en el haber de la galerista Elvira González,
quien actúa como marchante del pintor castellano.
Tras las primeras muestras a finales de los ochenta
en las galerías Theo y Elvira González,
comienza la reconquista de su país natal. Llegan
las muestras del Torreón de Lozoya (Segovia,
1992), la monográfica del IVAM dedicada a sus
'collages' (1995) y una sensacional retrospectiva organizada
por el Museo Reina Sofía, que dan una visión
acorde a la importancia de la trayectoria artística
de este "exiliado". La próxima gran
exposición que en España va a verse de
Esteban Vicente es "El color es la luz", una
mirada sobre las creaciones del pintor en los años
1999 y 2000 y que puede visitarse entre el 9 de febrero
y el 15 de abril en el museo segoviano que lleva el
nombre del pintor. Allí reposan sus cenizas.
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Exposición |
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Las últimas creaciones del
color y la luz.
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P. A. E.
Hasta días antes de cumplir
98 años, Esteban Vicente estuvo pintando. Era
su manera de sobrevivir a la vida. La exposición
"El color es la luz" presenta, en el Museo
de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia,
las últimas creaciones del pintor de Turégano
que realizó en su estudio neoyorquino: sus cuadros
de 1999 y 2000. En total el museo ha colgado 21 obras
que destacan por una intensidad asombrosa y por una
valentía muy natural a la hora de utilizar el
color, digna de alguien que rebosa juventud. No parece,
desde luego, la obra final de un pintor, a menudo caracterizada
por el ocaso de sus días de creación o
envuelta en una oscuridad reflejo del pesimismo de quien
está mirando a la muerte frente a frente. Muy
al contrario, estos óleos y dibujos se decantan
por irradiar la experiencia de toda una vida.
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Las tres obras de 1999 poseen la fuerza
de la juventud atenuada con una serenidad y una sabiduría
conseguida después de toda una trayectoria dedicada
a explotar la forma y el color, a sacarle rendimiento
a la luz. En los dieciocho cuadros que corresponden
al año 2000 encontramos una estructura de las
masas que roza la perfección, todas envueltas
en un cromatismo lleno de contrastes que dan a estos
dibujos un aspecto sublime. Es una pintura que disiente
sobre la salud física del artista que, por la
fuerza del destino, ya empezaba a cobrarse la inevitable
factura de los años. "Intuición",
"Infinito", "Amanecer" y "Antes
del otoño" son algunos de los lienzos a
través de los cuales este maestro de la vanguardia
llega a los "paisajes interiores", de su vida
y de su obra, composiciones con una extraordinaria cualidad
poética.
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"Untitled",
2000. Pastel sobre papel (22,86-30,48cm.). |
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"Untitled", 2000. Pastel y carboncillo sobre
papel. (22.86-30,48 cm) |
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"Pinto para saber qué
es pintura"
"La cualidad del color es la luz" decía
Esteban Vicente, cuya obra giró en torno a estos
dos principios: el color y la luz. De ahí el
título de esta exposición, que busca homenajear
los temas centrales de su obra y la naturaleza íntima
de la realidad, a la que examinaba en cada una de sus
creaciones. En esta exposición, a través
de un trazo débil pero seguro, el pintor segoviano
ilustra la abstracción como una experiencia soñada
de la realidad, pero sin caer en lo ilusorio o en el
azar. Para Vicente lo más importante es el control
absoluto y el rigor en sus composiciones "porque
la pintura procede de la pintura". Porque "no
se puede ser pintor en el Sahara", dijo una vez.
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"Lo que trasciende es la inmovilidad
de la figura, la forma, el color, la unidad y claridad
en la construcción, la economía"
escribe Esteban Vicente ante el retrato de Fray Francisco
Zumil, de Francisco de Zurbarán, un pintor "místico"
para Vicente, cuyas cualidades bien se pueden aplicar
en él mismo: la quietud, el reposo, el silencio
interior; también la pasión, la energía...
Esteban Vicente era un insatisfecho de su obra con la
que era, a menudo, muy crítico. De ahí
la fuerza juvenil de un pintor que al morir cargaba
con un siglo en sus espaldas. Cien años que utilizó
en buscar la pintura. Y lo hizo componiendo, en su cabeza
o sobre el lienzo, pero aprovechando cada minuto de
su vida.
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"Untitled",
2000. Pastel y carboncillo sobre papel. (22.86-30,48 cm)
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