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María Castro
Observador y experimentador, Oteiza, como parte
muy implicada de su entorno, elige, se posiciona
y propone; Nos cuenta un mundo metafísico
de ciclos vitales, de silencios, de relaciones,
de descubrires,
Su capacidad de sorprenderse obsequia
al espectador una interesante y heterodoxa manera
en el hacer, a la que tenemos acceso en la exposición
con la que la Kutxa abre en Guipúzcoa el
Kubo, " Kutxa espacio de arte", que
recoge en su primera muestra la obra de Oteiza.
El artista nos regala no sólo con sus rotundas
piezas finales, si no que permite adentrarnos
en el " Laboratorio de tizas".
"Laboratorio de tizas",
es la materialización del proceso creativo,
un camino de entrada para poder vivir más
de cerca esta parte fundamental de la investigación
artística. No presenta únicamente
bocetos para un acabado final de las piezas, va
más allá: apuntes, poemas, dibujos,
delirios, escritos y reflexiones de su pensamiento,
nos transportan de una manera "racional"
a un mundo de referencias, las del autor: su tierra,
su cultura popular, sus mitos, sus ritos y, en
definitiva, su ancestralidad.
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Oteiza:
"Laboratorio de tizas".
Fotografías de Juantxo Egaña. |
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Placeres recogidos en pizarras a modo de amalgama
de la experiencia adquirida en toda una vida.
Cada texto, cada raya de tiza, cada pequeña
maqueta, nos enseña la personalísima
visión, el planteamiento, "la pulpa"
de lo que se convertirá en una geometría
sólida y rotunda, en un juego de fuerza
y diálogo con el material; en una "cosa
que pesa hacia arriba".
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