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P.
Una vez asentada en España y en el extranjero
como Feria internacional. ¿Cuál es el
sello identificativo de ARCO ante otras ferias como
la de Basilea, la Documenta de Kassel...?
R. Bien, Kassell no es una feria. Kasell es una
revisión de un grupo de comisarios que tratan
los diferentes caminos por los que se mueve el arte
contemporáneo. Basilea es una feria del mismo
corte que ARCO que, además, está respaldada
por un gran coleccionismo existente en Suiza y en Alemania.
P.
En el futuro, ¿cuáles serán las
nuevas propuestas de ARCO?
R. Lo más importante es afianzar nuestra
presencia internacional. Pero también afianzar
el coleccionismo privado español y hacer partícipe
en la creación actual a empresas e instituciones.
Creo que el camino todavía es largo aunque se
ha conseguido mucho. Es importante destacar la importancia
de la ayuda y la creación de estímulos
por parte de las instituciones públicas. Me refiero
al apoyo a la creación contemporánea entendida
como creación de un patrimonio, además
de convertir los museos en lugares de experiencia y
de referencia a los que todos aspiramos.
P.
¿No cree que las fundaciones culturales e instituciones
públicas son muy conservadoras y apuestan por
valores demasiado seguros?, ¿no estanca esto
la evolución del arte y fomenta el regionalismo?
R. En ese sentido hay una tesis localista. Cualquier
institución se debe mover en tres grandes ámbitos:
local, nacional e internacional. También pueden
existir proyectos sólo enfocados hacia lo local
o a lo nacional, pero lo que mejor sirve a la comunidad
y a la ciudadanía interesada por el arte es poder
acceder a la creación sin ningún tipo
de referencia geográfica. En cuanto a que las
instituciones sean demasiado conservadoras hay que tener
en cuenta que hay que recuperar un periodo histórico
muy largo. El siglo XX ha sido muy extenso y debemos
pensar que la mayoría de los museos tienen sólo
entre diez o quince años, no más. Por
tanto, deben recuperar el pasado artístico nacional
y, naturalmente, el internacional también. Hay
urgencia por recuperar este patrimonio, y esto es lo
que, quizá, más pese ahora mismo sobre
nuestras espaldas.
P.
Como ha dicho, el siglo XX ha sido muy largo, y con
el final del mismo ha llegado el Net Art. ¿Qué
opina de esta disciplina artística?
R. Es un nuevo soporte que pretendemos estudiar.
Para ello, por poner un ejemplo, hemos invitado a ARCO
a Christine Van Hars, Conservadora Jefe del Departamento
de Arte Multimedia del Georges Pompidou (Beaubourg)
de París, que se pronuncia a favor de la creación
de patrimonio artístico en web art . Este
soporte conecta, sobre todo, con los más jóvenes
y ya hay grandes creadores. Si bien, hay problemas con
la distribución de este objeto artístico
como obra. Entiendo que si se establece una colección
de web art o de Net Art no va a ser lo mismo
que crear una de pintura o escultura. Pero el camino
del arte es muy diverso, distinto y siempre apasionante,
y con el tiempo, se resolverán los problemas
de accesibilidad y de propiedad. Hay muchas cuestiones
pendientes de solución y, en los próximos
años, irán evolucionando.
P.
Ciertas galerías se quejan de la discriminación
que reciben por parte de ARCO. En otras palabras "sospechan"
de la selección. Cuál es el criterio para
estar presentes en ARCO.
R. Los criterios de selección están
perfectamente explicitados en nuestra normativa, que
responde a la ley de ferias; a su vez, se basa en la
línea de cada galería, en sus proyectos
para ARCO, su actividad como establecimiento comercial,
su relación con las instituciones, la participación
en otras ferias, presencia en los medios de comunicación.
Todas ellas son cuestiones que se analizan detenidamente
a partir de la información que nos suministra
cada galería.
P.
Pero esta situación no beneficia a ARCO.
R. No es agradable, pero hay que seguir unos
criterios de selección. Hemos tenido 610 solicitudes
y se han admitido 271 galerías. ARCO tendría
problemas si aceptara indiscriminadamente cualquier
solicitud.
P.
En este sentido, hay previsto para diciembre de 2001
la creación de otra feria de arte en Madrid con
carácter nacional, ¿no es contradictorio
que se celebren dos ferias en pocos meses en la misma
ciudad?
R. Si existe una demanda por parte de las galerías
participantes nosotros no podemos hacer nada. Estamos
en una situación de libre mercado. Si existe
un grupo de galerías que quieren celebrar 'su'
feria, y las autoridades competentes en la materia aceptan
la celebración de este evento, por nuestra parte,
no tenemos nada que alegar. Ahora, creo que puede crear
mucha confusión en el incipiente mercado del
arte.
P.
Claro, quizá las galerías que se quedan
fuera de ARCO deberían intentar mejorar la calidad
y, entre todas, aunar esfuerzos en torno a una sola
feria y no diversificarse. De ahí el concepto
de contradictorio.
R. Bueno, esa es su opinión, yo no puedo...
[Risas], pero sí, estaría de acuerdo. Hay
que tener en cuenta que hay doce ferias más en
el mercado español. Lo que es cierto es que mantener
una feria internacional con prestigio no es fácil.
Es complicado. Requiere el respaldo de fuertes inversiones.
Pero, sobre todo, requiere el apoyo de las galerías
más importantes.
Fotografía
de Blanca Berlín.
P.
Últimamente se habla de la reactivación
del mercado del arte. ¿Piensa que esto es un
hecho, que hay tantas ventas de piezas de arte como
se dice?
R. Lo que creo es que han pasado 20 años
desde el primer ARCO, y ahora se entiende mucho más
de arte que antes. Ahora se habla de arte de forma completamente
distinta a dos décadas atrás. Los grandes
nombres de artistas nacionales e internacionales son
habituales, incluso en las exposiciones. Estamos viviendo,
también, un buen momento económico que
hace que el interés por el arte se pueda manifestar
a través de la adquisición de obra.
P.
Hábleme del país invitado. ¿Por
qué Gran Bretaña?
R. Porque es un gran país en cuanto a
la institución arte, en cuanto a sus infraestructuras,
a sus artistas, a sus propuestas... Porque tiene una
estructura galerística muy interesante a través
de las instituciones; revistas especializadas, exposiciones...
Y un apoyo del Estado a través de la creación
de una lotería para la creación de espacios
para el arte. Es una situación muy fresca, muy
innovadora. Y le puedo asegurar que está despertando
un gran interés.
P.
¿Por qué se invitó a Latinoamérica
en el 97 de forma global y no a un país concreto?
R. Por falta de estructura galerística.
ARCO es una feria de galerías y en muchos de
los países latinoamericanos no tienen más
de una o dos galerías con presencia de arte actual.
Incluso en países tan importantes como México,
no hay una red de galerías suficientes para dedicarle
una edición completa de nuestra feria. En 1997
entendimos que el esfuerzo por Latinoamérica
había que presentarlo en el conjunto de los países,
no de uno en concreto. Si tuviéramos que celebrar
22 ediciones específicas para acercarnos a la
realidad artística latinoamericana, tardaríamos
mucho tiempo en enterarnos de qué es lo que está
pasando en este continente.
P.
Uno de sus retos es crear una sede en Madrid para exhibir
la colección de la Fundación ARCO. ¿Para
cuándo?
R. Sí, es un reto. Dependerá de
la voluntad de las instituciones propietarias de la
colección de la Fundación ARCO. Todavía
hay que determinar cuál será su emplazamiento.
Tenemos un grupo de trabajo para estudiar el lugar,
el edificio... pero, de momento, no hay nada concreto.
Sí, creo que es necesario dotar a Madrid de un
nuevo espacio vinculado, además, al nombre de
ARCO, que tiene una imagen muy importante y un nombre
con reconocimiento internacional. Esto facilitaría
el conocimiento de este espacio en muy poco tiempo,
y de esta forma, se podrían acometer actividades
relacionadas con el arte: conferencias, ciclos... Es
muy interesante y muy oportuno para la capital de España
que se cree un foro donde el artista pueda plasmar su
voz.
P.
¿Qué virtudes vieron en usted para apoyar
su candidatura como directora de ARCO?
R. [Risas] ...Qué buena pregunta y que
mala a la vez. No sé. Pudo ser mi conocimiento
de la gestión ferial. Desde 1979 llevaba la dirección
para el desarrollo y la gestión de Ifema. Esto
me dio un conocimiento en materia ferial, que hay que
añadir al conocimiento del sector galerístico.
Hay que tener en cuenta que yo formo parte de los foros
que se establecieron para la creación de ARCO.
Bueno, me imagino que también el ser bilingüe
en inglés, hablar francés y saber moverme
a nivel internacional tuvo algo que ver. De lo que sí
estoy segura es que la institución [Ifema] cuando
me nombró, tenía la seguridad de que me
iba a dedicar con intensidad al proyecto. También
fue una cuestión de confianza.
P.
Tiene un afán luchador admirable. ¿es
algo innato en Rosina Gómez-Baeza o ha surgido
tras los problemas, algunos muy graves, que ha superado
a lo largo de su vida?
R. ... [Reflexiona] Sí. He superado problemas
muy graves [venció en 1992 un cáncer de
pecho]. Es cierto. ¿Innato? Puede que haya algo
de innato. Y mucho de educación y aprendizaje.
He recibido una educación dura, muy espartana.
En mi casa se nos enseñaba a controlar nuestros
sentimientos, a esforzarnos, a trabajar. Desde luego,
la ética del trabajo no me es ajena. Uno se va
fijando todos los días en lo que hace mal y procura
ir mejorando. Es aprender a través de los errores.
Todo mi afán de lucha corresponde también
a mi género, a mi sexo y a mi generación.
Una generación de mujeres muy luchadoras, muy
entregadas a la causa de la incorporación de
la mujer a la sociedad.
P.
¿Se ve con fuerzas para el ARCO del futuro?
R. Soy una persona muy fuerte, y el ARCO del
futuro, de este último, que esperemos que ya
esté hecho porque si no mal andaríamos,
va a ser magnífico. También es cierto
que cada ARCO corresponde a una línea de continuidad
con una parte importante de propuestas novedosas. Nuestros
objetivos son permanentes: buscar la calidad, la internacionalidad,
la creación de patrimonio, el encuentro, la selección...
Todo esto se mantiene en todas las ediciones. Luego
incorporamos nuevas secciones como este año ocurre
con el 'Open Spaces' o 'ARCO on line'.
P.
¿Rosina Gómez-Baeza compra en las ediciones
de "su" Feria?
R. No, no, muy poco. Rara vez. Yo quiero visitar
la feria como una persona normal. Poder pasear viendo
la obra sin preocupaciones. Pero eso es imposible. Tengo
que atender a las galerías, a la prensa, a los
visitantes y... es difícil para mí hacerlo
todo.
P.
¿Qué nos puede decir de la visión
que se tiene en el extranjero sobre el arte nacional,
sobre nuestro arte?
R. Quizá esa sea una de las preocupaciones
del estamento artístico, del arte en general.
Veinte años dan para realizar ya un balance de
lo que hemos conseguido y de lo que nos queda por conseguir.
Esa presencia internacional ha de ser buscada con más
intensidad y más dedicación. Hay que dar
tiempo al tiempo. Pero ha de haber unas directrices
claras, unos objetivos que perseguir. La presencia internacional
no se producirá si no hay un apoyo del coleccionista,
si no hay un patrimonio importante a nivel institucional
y estatal, si no se respeta el circuito internacional
galerístico. Es necesario que haya un respaldo
a las galerías en un sentido puro de mercado.
Todo esto es muy importante, y añadiría,
además, lo vital que es realizar un análisis
de las necesidades del arte español para estudiar
sus limitaciones. Algunas afectan tristemente a nuestros
artistas y a nuestros museos.
P.
¿Cuál es su obra o tendencia artística
predilecta?
R. He visto mucho arte, muchas tendencias. A
mi me gustan las obras buenas. De hecho, podríamos
estar hablando de una obra de los años 20, de
una de web art o de fotografía. Me interesan
todas las tendencias. Me atrae leer y acercarme a la
obra. Tratar de establecer ese diálogo con el
artista a través de su creación.
P.
¿Y cuál es su artista favorito?
R. Nunca hablo de artistas. Si acaso de alguien
que no vive. Si tengo que decir alguno, citaría
a cualquiera de los constructivistas. Me interesa László
Moholy-Nagy, Klee, Kandinsky; o Humberto Boccioni. Hablaría
de los futuristas o de alguna obra de infografía.
Me interesan los momentos más diversos.
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