LA
COLECCIÓN DEL MNCARS. I PARTE.
Del cambio de siglo al final de las vanguardias.
Asunción
Bernal
En
un momento en el que las exposiciones temporales
están en pleno auge, Hispanart propone
un recorrido por las salas de la colección
permanente del Museo Nacional Centro de
Arte Reina Sofía. Una colección
de arte contemporáneo que reune obras
de finales del siglo XIX y XX formada por
los antiguos fondos del MEAC, importantes
donaciones, los fondos correspondientes
al siglo XIX del Museo del Prado y las adquisiciones
que el propio museo sigue realizando.
La colección se encuentra distribuida
entre la 2ª y la 4ª planta del
edificio, ordenada cronológicamente
de la siguiente forma: en la 2ª planta,
del cambio de siglo hasta pasada la Primera
Guerra Mundial; y en la 4ª planta,
de la posguerra española a nuestros
días.
En esta primera parte daremos unos apuntes
breves para no perderse en el recorrido
por la primera parte de la colección
(correspondiente a la 2ª planta).
Museo Nacional
Centro de Arte Reina Sofía
Comenzamos
la visita por la sala del "Cambio de
siglo" que en España supuso
un precedente inmediato de la vanguardia.
El cambio se produjo, sobre todo, en dos
grandes núcleos bien diferenciados
entre sí como son Cataluña
y el País Vasco. Cataluña
por su situación de cercanía
y relaciones con Francia se vio influenciado
por la corriente internacional del Modernismo
que en esta zona en concreto derivó
en lo que fue el Nouvecentisme. Destacan
en este territorio los nombres de Darío
de Regoyos, Joaquín Mir, Hemenegildo
Anglada Camarasa o Isidro Nonell. Y en el
País Vasco, cuya estética
fue siempre más regionalista, tuvo
en Zuloaga o Iturrino a sus mayores renovadores.
Independiente
de cualquier corriente es la obra de José
Gutiérrez Solana, uno de los artistas
con mayor carisma de nuestro tiempo. Sus
obras se presentan en una sala independiente.
Difícil de encuadrar, su pintura
se puede calificar de un expresionismo muy
personal en donde quedan perfectamente retratados
los orígenes y la tradición
españolas con temas y tipos populares
que representan la España negra.
Dejamos a Solana para encontrarnos con las
salas correspondientes a las primeras vanguardias:
Cubismo, Vibracionismo, Ultraismo, etc.
Una corriente que aun teniendo a artistas
españoles como Juan Gris o Pablo
Picasso entre sus máximos exponentes,
no llegó a España hasta pasados
unos años. En esta sala se muestran
obras de algunos artistas que contribuyeron
a este acercamiento ya que de alguna manera
estuvieron relacionados con España.
Robert y Sonia Delaunay, María Blanchard,
Jacques Lipchitz, Juan Gris, Rafael Barradas,
Francis Picabia o Joaquín Torres
García son algunos de los artistas.
Siguiendo nuestro recorrido
llegamos a la sala de Pablo Gargallo,
con esa impresionante visión que
nos acoge de El gran profeta (1933). Gargallo
es, junto con Julio González y
Picasso, el más importante escultor
de vanguardia. En sus obras, de las cuales
se exhiben algunas fundamentales, se puede
apreciar su virtuosismo a la hora de modelar
el vacío. Con él nos introducimos
en el núcleo del museo que es,
ni más ni menos, que la sala dedicada
a Picasso. Un espacio inmenso, eje fundamental
de la colección permanente.
Pablo Picasso. "Guernica", 1937.
Óleo sobre lienzo. 349,3-776,6 cm.
Las
obras están expuestas siguiendo un
orden cronológico y en torno a la
pieza estrella del museo, Guernica (1937).
Paralela a esta sala y con un espacio similar
al de Picasso, encontramos una gran cantidad
de obras de Miró. Obras surrealistas,
automatistas, collages, esculturas....hasta
llegar a las grandes obras en las que la
gestualidad se hace latente como influencia
del informalismo.
La sala Miró hace un alto para
presentar la obra del escultor Julio González,
máximo representante del expresionismo
abstracto en España. La utilización
del hierro y el trabajo del vacío
son sus mayores características.
Junto a las esculturas también
podemos ver un buen número de dibujos
y de óleos que complementan la
visión de la obra de este maestro.
Durante los años 1928 y 1929 Picasso
acudió a su estudio en París
con la intención de aprender de
él la técnica del hierro
forjado y la construcción en metal.
El resultado lo vemos en Mujer en el jardín
(1929-30), una obra de Picasso resultado
de la colaboración entre ambos.
A esta obra le acompaña un reportaje
hecho por Dora Maar sobre la evolución
del proceso de ejecución del Guernica.
Bajo el título de "Poéticas
del surrealismo" una pequeña
sala exhibe obras surrealista y pertenecientes
a la abstracción que se dieron
a partir de los años 20 con obras
de Jean Arp, Alexander Calder, Vassily
Kandinsky y André Masson.
Julio González. "Mujer sentada
I", c. 1935. Hierro soldado.
Pero el protagonista indiscutible del
surrealismo es, sin duda, Salvador Dalí,
inventor del método paranoico-crítico,
al cual se dedica la siguiente sala en
donde tienen presencia algunas obras cubistas
o con elementos metafísicos así
como lienzos fechados en 1905, su época
lorquiana. Él nos introduce en
la sala "Surrealismos" en donde
obras de Oscar Domínguez, Marx
Ernst, Rene Magritte, Yves Tanguy y Man
Ray completan la visión sobre dicho
movimiento.
Salvador Dalí.
"Retrato de Luis Buñuel",
1924.
Óleo sobre lienzo.
Lo
siguiente en nuestro recorrido será
"El arte español de los años
20-30". Ha terminado la Primera Guerra
Mundial y el panorama actual es calificado
de complejo. Los presupuestos de la vanguardia
se transforman ahora en una crítica
social como lo demuestran las obras de Pancho
Cossío, Vázquez Díaz,
María Blanchard, Francisco Bores
o Daniel González Ruiz.
Un espacio único reúne las
obras del vaguardista Luis Fernández,
un artista en cuya trayectoria ha empapado
los lenguajes plásticos de diversas
tendencias como son el Cubismo, el Surrealismo
y la Abstracción. El resultado final
de su obra posee toques de diversas corrientes
recibiendo influencias del Romanticismo
Alemán y enlazándolas con
la tradición española.
Por último, una sala dedicada a Benjamín
Palencia y Alberto Sánchez, fundadores
de la Escuela de Vallecas, una tendencia
caracterizada por la recuperación
de la textura de la Naturaleza que surgió
a partir de los paseos que estos dos artistas
daban por los campos del barrio madrileño
de Vallecas.
El recorrido finaliza en una sala dedicada
a la escultura española con bronces
de Miro, y obras de Ángel Ferrant,
Leandre Cristófol, etc acompañadas
de un lienzo de Le Corbusier.