LA
COLECCIÓN DEL MNCARS. II PARTE.
De finales de los años cuarenta a principiosde la década de los ochenta
Asunción
Bernal
Siguiendo
con los apuntes que ofrecimos en la pasada
edición pasamos a hacer un pequeño
recorrido por la segunda parte, correspondiente
a la cuarta planta.
Un recorrido a través de veintiocho
salas en donde vuelve a destacar la presencia
de artistas españoles acompañados
por una serie de obras pertenecientes
al panorama internacional que ayudan a
contextualizar el arte de esta época,
y que fueron referentes para nuestros
creadores.
Comenzamos con las salas dedicadas al
Paisaje. Estamos en los años de
la posguerra con un ambiente de desolación
y destrucción en donde un grupo
de personas retoman este género
tras varios años en los que había
quedado completamente olvidado. A este
grupo, que se dio sobre todo en Madrid,
pertenecen: Rafael Zabaleta, J. M. Díaz
Caneja, Ortega Muñoz, Luis Castellanos,
Pancho Cossío y el que fue su principal
exponente Benjamín Palencia.
Bacon, Francis.-
"Figura tumbada", 1966.
Óleo sobre lienzo.
198-147cm.
De
estos mismos años se encuentran representados
en una misma sala dos de los grupos más
importantes de la posguerra: Pórtico
y Dau al Set. Pórtico, que fue impulsado
por el arquitecto Santiago Lagunas acompañado
de Eloy Laguardia teniendo su origen en
Zaragoza, está dentro de una estética
abstracta que se relaciona directamente
con la Escuela de París, escuela
que se encuentra representada con una obra
de Serge Poliakoff. De Dau al Set, grupo
nacido en Cataluña en torno a una
publicación y con una fuerte influencia
surrealista, están representados
sus cuatro componentes: Joan Ponç,
Modest Cuixart, Antoni Tàpies y Joan
Josep Tharrats. Acompañados por una
obra de André Masson por las similitudes
que enlazan con el surrealismo francés.
Son años en los que en Francia se
está desarrollando el informalismo
y que en Norte América se sigue gestando
el Expresionismo abstracto. Corrientes que
en España tienen eco entre los artistas
como lo vemos en las obras de A. Rafols
Casamada o Jorge Oteiza a quien se le ha
reservado una sala por ser un gran exponente
de la escultura española, con su
obra claramente influenciada por Mondrian
y Malevitch, que derivó en su teoría
de la desocupación espacial.
Otro exponente de la abstracción
española, en este caso de una abstracción
geométrica, sería el Equipo
57 que también queda muy bien representado
en estas salas.
Fontana, Lucio.- "Concepto
espacial. El fin de Dios"
Técnica mixta sobre lienzo.
Donación T. Fontana, 1992.
José Guerrero y Esteban Vicente
aparecen juntos, como artistas españoles,
que residiendo en Estados Unidos absorbieron
el expresionismo abstracto americano,
llevándolo al plano personal de
cada uno.
Entramos en otro de los fuertes núcleos
de la cuarta planta, el período
comprendido entre los años cuarenta
y cincuenta en la posguerra española
centrados en el Grupo el Paso y los pintores
internacionales que le sirvieron de referencia.
Dentro de estos, es imprescindible citar
las obras que ahí encontramos de
Lucio Fontana, Yves Klein, Graham Sutherland,
Dubuffet, padre del Art brut,
y Mark Tobey. Las escasas oportunidades
que hubo en nuestro país de conocer
la obra de estos autores de modo directo
o indirecto, derivó en una búsqueda
de una forma de expresión capaz
de representar el desgarro de la situación
española en el contexto de la dictadura.
Así surgen las arpilleras de Millares,
los cuerpos y las figuras expresionistas
de Saura, las mallas metálicas
de Rivera, etc. A ellos se une la figura
de Tàpies, que por estos años
había comenzado su proyección
internacional.
Llegamos así a
los años sesenta, época
de mayor diversificación artística,
fruto de un mayor contacto cultural con
la situación internacional del
momento. Dos fueron las líneas
que predominaron: la abstracción
y la corriente realista. De la abstracción
encontramos en el museo obras de su mayor
representante, Luis Gordillo. Junto a
él, Hernández Pijuan en
pintura y Andreu Alfaro en escultura.
Este último aparece como representante
del Grupo Parpalló, colectivo localizado
en Valencia cercano a las propuestas cinéticas.
Dentro de la corriente realista o figurativa
también aparecen representadas
las dos vertientes más importantes
que son, por un lado los artistas en torno
a la figura de Antonio López, el
denominado círculo de realistas
madrileños. Y por otro, una línea
más cercana al movimiento Pop europeo
encabezada por Eduardo Arroyo. Dentro
de este ámbito no podemos olvidar
la representación del movimiento
Pop en España con el Equipo Crónica
a la cabeza, con una actitud muy crítica
de fuerte carga social emparentada directamente
con el Pop europeo. Una expresión
más dentro de este terreno figurativo
los constituirían Carlos Alcolea,
(con ciertos recuerdo de Kitaj), Alcalaín
y Darío Villalba. Este merecería
una mención especial al tratarse
de uno de los artistas de estos años
más innovadores y transgresores.
Sus obras son una experimentación
con la fotografía y la pintura,
utilizada la primera como medio de canalización
de sus angustias interiores.
Judd, Donald.- "Sin título",
1992. Acero cortén.
El
Arte Povera aparece también representada
en una sala con obras de Kounellis, Mariio
Merz, etc.
En esta década aparece, ya como
una figura de importancia internacional
Chillida, con su poética escultórica
trabajando materiales tales como el alabastro,
el hierro, el hormigón y la madera.
Avanzando en los años sesenta
y setenta comienzan a tomar fuerza internacionalmente
dos movimientos muy relacionados: el mínimal
y el conceptual. Del primero encontramos
ejemplos de artistas de gran proyección
como Dan Flavin, Carl André, Donald
Judd, Salle Witt y Robert Morris. Ambas
corrientes propugnan un alejamiento del
excesivo individualismo, del gesto del
artista, que muchas de las obras expresionistas
estaban acogiendo. Ellos iniciarán
una de las últimas verdaderas revoluciones
del arte ampliando sus campos de acción.
Su influencia también se dejará
ver en obras de autores españoles.
De especial importancia es, por ejemplo,
la sala dedicada al grupo ZAJ, el más
directamente ligado al movimiento conceptual
internacional, por guardar en ella gran
parte de la importante documentación
de la acciones y performances realizadas
por ellos.
En estos años despunta la figura
de Palazuelo, tanto en pintura como en
escultura, retomando la fuerte influencia
de la escultura constructivista. Crea
una síntesis personal e inconfundible
próxima a una abstracción
geometrizante.
Muy próximo al espacio íntimo
dedicado al movimiento ZAJ se han reubicado
algunas nuevas adquisiciones de Chillida
tras la última gran retrospectiva
que el MNCARS le dedicó. Se completa
así la colección y su estudio.
Tàpies, Antoni.- "Gran díptico",
1990.
Técnica mixta sobre contrachapado.
Respecto a las obras de las últimas
generaciones que comenzaron a despuntar
a partir de los 80, su ubicación
en el museo no suele ser permanente, quizás
motivado por ser tan reciente. Entre las
presente debemos destacar sobre todo la
atención dedicada a la escultura
con obras de Susana Solano, Jaume Plensa
o Juan Muñoz.
Por último mencionar que el MNCARS
suele dedicar una sala para presentar
las últimas adquisiciones que él
mismo ha realizado. La presencia de las
piezas en esta sala no está tan
asentada como en las anteriores pero,
entre las últimas incluidas, es
reseñable la instalación
de Boltanski.